Argentinos en el exterior
A dos años del “I can’t believe it”: el día que Indianápolis le negó el sueño a Canapino
Hoy se cumplen dos años de una de las escenas más recordadas de la Indy 500: un intento que ilusionaba con pelear adelante, números que lo metían entre los mejores y un desenlace inesperado que dejó la frase “I can’t believe it” como símbolo de la frustración de Agustín Canapino.
-
TC: "Está involucrado, pero en privado", Lema avaló el acompañamiento de Canapino al equipo Canning en el pedido de reunión
-
TC Pick Up: ¡Golpe de escena! Canapino, afuera de la clasificación tras el primer corte en La Plata
-
TC Pick Up: ¡Al límite! Así fue la áspera lucha entre Canapino y Fritzler en la primera serie
Hoy se cumplen dos años de uno de los momentos más impactantes y dolorosos del automovilismo argentino reciente: el recordado “I can’t believe it” de Agustín Canapino durante la clasificación de las 500 Millas de Indianápolis.

Faltaban apenas 20 minutos para el cierre de una extensa jornada de más de seis horas cuando el argentino volvió a salir a pista para disputar su último intento. La ilusión estaba intacta y los números acompañaban. Los dos primeros giros fueron altamente competitivos y lo colocaban, de manera provisional, entre los protagonistas de la tanda.
En ese momento, Canapino se ubicaba 22° con un promedio de 231.847 millas por hora, pero sus parciales abrían la puerta a algo mucho más grande: 233.267 mph en la primera vuelta y 232.267 mph en la segunda. Registros que lo dejaban muy cerca del tiempo de referencia marcado por Will Power, líder de la clasificación con 233.758 mph.
Con un promedio de 233.121 mph tras dos vueltas, el arrecifeño se metía de lleno en la pelea por el Top 5 y soñaba con ingresar al Fast 12. Pero Indianápolis, fiel a su historia, volvió a mostrar su lado más cruel.
Al completar la tercera vuelta, el argentino redujo bruscamente la velocidad y abortó el intento. Desde la radio, la frustración explotó en una frase que quedaría grabada para siempre: “I can’t believe it, I can’t believe it”, repitió Canapino mientras en boxes reinaba la confusión. Una falla en el motor terminó abruptamente con una vuelta que prometía ser histórica.
Leer además: IndyCar: la película del debut de Agustín Canapino en la Indy500
A pesar del golpe y de ver esfumarse la posibilidad de largar entre los mejores, el piloto del Juncos Hollinger Racing logró completar la clasificación y asegurarse su lugar en la grilla. Dos años después, aquel grito de incredulidad sigue siendo el símbolo perfecto de lo impredecible y despiadada que puede ser Indianápolis.
Finalmente, Agustín Canapino largó desde el puesto 22, posición que cerró una jornada inolvidable marcada para siempre por un “I can’t believe” que todavía resuena.