Fórmula 1
Lucha de poder y gestión corporativa: las razones de la salida de Horner de Red Bull
El exdirector de la escudería austríaca considera que su peso dentro de la estructura y los cambios en la conducción de la compañía fueron determinantes para su salida en julio de 2025.
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La salida de Christian Horner de Red Bull Racing, en julio de 2025, marcó el final de una etapa histórica para el equipo de Fórmula 1. Después de casi dos décadas al frente de la estructura, el británico considera que la concentración de poder dentro de la escudería y un cambio en la gestión corporativa pudieron haber influido en la decisión de apartarlo de su cargo.
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En una entrevista exclusiva con Autosport, el exdirectivo se refirió a los motivos que, desde su perspectiva, explican el desenlace de su ciclo. “Creo que la compañía simplemente quería ir en una dirección diferente, o quizá se percibía que yo tenía demasiada influencia sobre el equipo”, expresó.
Horner también señaló que el funcionamiento interno de la empresa cambió después de la muerte de Dietrich Mateschitz, cofundador de Red Bull y una figura clave en su desembarco en la máxima categoría. “Y, por supuesto, la vida después de que Dietrich [Mateschitz] falleciera fue bastante diferente dentro del grupo”, agregó.
La muerte de Mateschitz y un nuevo escenario de poder en Red Bull
El vínculo entre ambos fue fundamental para el crecimiento de la escudería. Mateschitz eligió a Horner para conducir el proyecto después de la compra del equipo Jaguar y le dio autonomía para desarrollar una estructura que terminaría dominando la Fórmula 1 en dos etapas diferentes.
Bajo la conducción del británico, Red Bull conquistó cuatro campeonatos consecutivos de pilotos y constructores entre 2010 y 2013, con Sebastian Vettel como principal figura. Años después, la escudería volvió a imponerse con Max Verstappen, quien obtuvo cuatro títulos mundiales entre 2021 y 2024, mientras que el equipo sumó tres coronas de constructores durante ese período.
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Sin embargo, la muerte de Mateschitz, en octubre de 2022, modificó el equilibrio interno de la organización. La conducción corporativa, bajo la supervisión del director ejecutivo Oliver Mintzlaff, comenzó a adquirir un papel más importante en las decisiones vinculadas con la operación de Fórmula 1.
Horner recordó con agradecimiento la confianza que había recibido del empresario austríaco y destacó la influencia que tuvo en el automovilismo mundial.

“Él era Red Bull. Todas las decisiones importantes pasaban por él; construyó ese negocio de la nada en una gran asociación con la familia Yoovidhya”, sostuvo, en referencia a los otros copropietarios de la compañía.
Además, remarcó el compromiso de Mateschitz con las carreras y el impulso que le dio a distintas categorías, más allá de la Fórmula 1.
“Dietrich era un apasionado de las carreras, de los coches; le encantaban los pilotos, le encantaban todas las formas de automovilismo. Cuando miras la contribución que hizo, no solo a la Fórmula 1 sino a los rallies, a todas las categorías júnior, no hay una forma de automovilismo que mires hoy en día que no tenga de alguna manera el logo del sol y el toro en un coche o en un piloto”, explicó.
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Para el británico, el legado de Mateschitz excede los resultados deportivos. “Es fácil subestimar lo que realmente ha hecho por el mundo del automovilismo, así que inevitablemente, cuando pierdes a un fundador así, deja un vacío y simplemente es diferente. Fue muy bueno conmigo, me dio la oportunidad, creyó en mí y me dio la libertad para dirigir el negocio, y siempre le estaré agradecido por ello”, afirmó.
Más gestión corporativa y menos autonomía para Horner
El cambio en la conducción de Red Bull también repercutió en la manera de tomar decisiones dentro del equipo. Según el análisis del exdirector, el modelo que había funcionado durante la etapa de Mateschitz dio paso a una estructura con mayor intervención corporativa.
“Simplemente fue diferente después de eso. De repente había mucha más [gestión] de comité e impulsada corporativamente que quizá la de un fundador único y el proceso de toma de decisiones al que nos habíamos acostumbrado”, señaló.
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En paralelo, la escudería atravesó un período de turbulencias. La investigación interna por acusaciones de comportamiento inapropiado contra Horner y la posterior apelación, que lo exoneraron, coincidieron con una disputa de poder dentro de la organización. Durante ese proceso, figuras relevantes como Adrian Newey y Jonathan Wheatley abandonaron el equipo.

Los resultados deportivos también comenzaron a mostrar dificultades de cara a 2025, en un contexto de creciente presión interna. Finalmente, en julio de ese año, Red Bull decidió poner fin al ciclo de quien había sido uno de los principales responsables de sus mayores éxitos en la Fórmula 1.
Aunque Horner no atribuyó su salida a un único episodio, sus declaraciones apuntan a una transformación más profunda: el paso de una estructura con un liderazgo fuerte y autónomo a otra con mayor control corporativo. Un cambio que, desde su perspectiva, alteró las condiciones bajo las cuales había construido y dirigido al equipo durante tantos años.