Turismo Carretera
Una hazaña olvidada del TC: Fangio ganó una carrera enfermo y terminó internado
En los años en que el Turismo Carretera se corría por caminos abiertos y el esfuerzo físico no tenía red de contención, Juan Manuel Fangio tomó una decisión extrema. Afectado por una enfermedad grave y con un diagnóstico que indicaba reposo absoluto, eligió largar igual. La victoria llegó, pero también las consecuencias: tras la carrera debió ser internado de urgencia.
Antes de convertirse en una leyenda mundial y en sinónimo de excelencia deportiva, Juan Manuel Fangio forjó su carácter en un automovilismo tan rudo como imprevisible. En 1948, cuando el Turismo Carretera era una prueba de resistencia tanto para las máquinas como para los hombres, el piloto de Balcarce protagonizó una hazaña que hoy pocos recuerdan: corrió una carrera con fiebre tifoidea, desoyó las advertencias médicas, ganó contra toda lógica y terminó internado de urgencia.
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El episodio ocurrió en 1948, cuando Juan Manuel Fangio todavía coría dentro del Turismo Carretera, una categoría muy distinta a lo que es hoy en día. En ese entonces era durísima, con carreras larguísimas, caminos de tierra y condiciones físicas extremas.
Días antes de una competencia, Fangio comenzó a sentirse mal. Fiebre alta persistente, debilidad, mareos, síntomas que en la Argentina de posguerra no eran para nada menores. Tras ser evaluado por médicos, el diagnóstico fue contundente: fiebre tifoidea, una enfermedad infecciosa grave, potencialmente mortal en esa época y que exigía reposo absoluto. Ante eso, la recomendación médica fue clara: no correr.
Sin embargo, Fangio decidió ignorar el consejo. La carrera del Turismo Carretera implicaba estar horas al volante, sin asistencia médica cercana, sin hidratación adecuada y con un desgaste físico enorme. Fangio largó con fiebre, debilitado, prácticamente corriendo contra su propio cuerpo. Contra toda lógica, no solo completó la competencia, sino que la ganó.
Durante la carrera, varios rivales notaron que Fangio estaba distinto: menos expresivo, más rígido, concentrado casi en automático. No celebró como de costumbre. Apenas bajó del auto, su estado empeoró.

Del podio a la internación
Tras la victoria, el cuadro se agravó rápidamente. Fangio fue internado de urgencia, con fiebre elevada y síntomas ya imposibles de disimular. Permaneció hospitalizado durante un tiempo prolongado, con un riesgo real para su vida.
Vale destacar que en ese momento todavía no existían antibióticos de uso extendido ni tratamientos rápidos como los actuales. La fiebre tifoidea podía derivar en complicaciones severas. La victoria, vista a la distancia, fue casi una imprudencia heroica, una postal perfecta del automovilismo de otra época.