Límite de Pista
CONICET en tensión: menos presupuesto, salarios en caída y una nueva fuga de cerebros
El principal organismo científico del país enfrenta un deterioro sostenido: recortes presupuestarios, pérdida del poder adquisitivo y emigración de investigadores ponen en riesgo la producción científica argentina.
El CONICET, históricamente uno de los pilares del sistema científico argentino y líder regional en producción académica, atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente. La combinación de ajuste presupuestario, caída salarial y reducción de personal configura un escenario que especialistas describen como de “tensión estructural”.
Con más de 20.000 trabajadores entre investigadores, becarios y personal de apoyo, el organismo concentra buena parte de la investigación en el país y articula con universidades y centros tecnológicos. Sin embargo, ese entramado comienza a mostrar signos de debilitamiento.
Presupuesto en retroceso
Los datos más recientes evidencian un ajuste significativo. El financiamiento del CONICET cayó en términos reales un 23% entre 2023 y 2024 y podría acumular una reducción cercana al 60% hacia 2025, según estimaciones basadas en ejecución presupuestaria.
A su vez, informes independientes muestran que la función Ciencia y Tecnología del presupuesto nacional mantiene una tendencia descendente, con recortes superiores al 20% en algunos períodos de 2025.
Esta contracción impacta directamente en subsidios, compra de equipamiento y continuidad de proyectos, muchos de los cuales quedan paralizados o dependen de financiamiento externo.

Salarios: pérdida frente a la inflación
El deterioro salarial es otro de los ejes de la crisis. Investigadores y becarios acumulan pérdidas sostenidas del poder adquisitivo. Solo en 2025, los salarios del sector registraron caídas reales de entre 11% y 12,7%, mientras que desde fines de 2023 la pérdida acumulada en algunos casos supera el 30%.
Esta situación obliga a muchos científicos a buscar ingresos adicionales o directamente abandonar el sistema. La precarización también afecta la formación de nuevos investigadores, con becas que en muchos casos no cubren el costo de vida.
Fuga de cerebros: un fenómeno que se reactiva
El efecto más visible de este deterioro es la reaparición de la llamada “fuga de cerebros”. En los últimos años, el sistema científico perdió miles de puestos de trabajo y redujo su planta de investigadores. Solo entre 2023 y 2024, el CONICET pasó de más de 12.000 investigadores a menos de 11.900.
A esto se suman renuncias y emigración hacia Europa, Estados Unidos y el sector privado, impulsadas por mejores condiciones salariales y estabilidad laboral. Investigadores advierten que el problema no es solo la salida del país, sino también el abandono de carreras científicas.
Producción científica bajo presión
A pesar del contexto, el CONICET mantiene niveles de producción científica relevantes a nivel internacional. El organismo continúa bien posicionado en rankings globales y sostiene publicaciones en revistas de alto impacto.
Sin embargo, especialistas advierten que esta productividad se apoya en capacidades acumuladas durante años de inversión sostenida. Sin financiamiento continuo, la infraestructura se deteriora, los proyectos se interrumpen y la formación de recursos humanos se ve afectada.
Un sistema en encrucijada
El caso del CONICET refleja una tensión más amplia: la dificultad de sostener un sistema científico competitivo en un contexto económico restrictivo. La evidencia muestra que los recortes no solo afectan el presente, sino también la capacidad futura de innovación y desarrollo.
En un escenario global donde la ciencia y la tecnología son factores clave de crecimiento, Argentina enfrenta una decisión estratégica: sostener su capital científico o asumir el costo de su desarticulación.