Límite de Pista
¿Cuántos kilómetros reales rinde un auto eléctrico? Autonomía prometida vs. uso cotidiano
Las fichas técnicas anuncian autonomías que superan los 400 o 500 kilómetros, pero en la calle los números suelen ser más modestos. Qué miden los estándares oficiales, por qué la autonomía varía tanto y qué puede esperar realmente un conductor de un auto eléctrico en el día a día.
La autonomía es el principal factor que condiciona la adopción de los autos eléctricos. Fabricantes y concesionarios destacan cifras cada vez más altas, pero muchos usuarios descubren rápidamente que el rendimiento real dista del anunciado. La diferencia no es un engaño deliberado: responde a cómo se mide y a cómo se usa el vehículo.
Cómo se mide la autonomía oficial
La autonomía que informan los fabricantes se calcula en laboratorio, bajo protocolos estandarizados. En Europa rige el ciclo WLTP (Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedure), mientras que en Estados Unidos se utiliza el estándar de la EPA. Ambos buscan simular conducción urbana y en ruta, pero lo hacen en condiciones ideales: velocidad constante, clima controlado, sin pendientes pronunciadas ni uso intensivo de climatización.
Por ejemplo, un auto eléctrico compacto con batería de 60 kWh puede declarar 420 kilómetros WLTP. En pruebas independientes, ese mismo modelo suele ofrecer entre un 15 % y un 30 % menos en condiciones reales, una brecha reconocida por la propia industria y por organismos como la Agencia Internacional de la Energía.
El impacto del uso cotidiano
En la práctica, la autonomía depende de múltiples variables. La velocidad es una de las más determinantes: circular a 120 km/h en autopista puede reducir la autonomía hasta un 25 % frente a un uso urbano moderado. El clima también influye. En invierno, el consumo aumenta por el uso de calefacción y por la menor eficiencia química de las baterías; en verano, el aire acondicionado tiene un efecto similar.
El estilo de conducción es otro factor clave. Aceleraciones bruscas, cargas frecuentes al 100 % y trayectos cortos repetidos elevan el consumo. Según datos de fabricantes y ensayos de medios especializados, un conductor promedio suele obtener entre el 70 % y el 85 % de la autonomía homologada.
Ciudad vs. ruta: una paradoja eléctrica
A diferencia de los autos a combustión, los eléctricos suelen rendir mejor en ciudad que en ruta. La frenada regenerativa permite recuperar energía en el tránsito urbano, mientras que en autopista el consumo es constante y elevado. Por eso, un modelo que promete 450 kilómetros puede alcanzar 380 en ciudad, pero caer a 300 o menos en viajes largos a velocidad sostenida.
Esta característica redefine el concepto de uso. Para trayectos diarios urbanos o periurbanos, incluso modelos de entrada con autonomías reales de 250 kilómetros resultan suficientes para varios días sin recarga.
Expectativas realistas para el usuario
La clave no está en el número máximo, sino en el uso previsto. Hoy, la mayoría de los autos eléctricos disponibles ofrece autonomías reales que cubren ampliamente las necesidades diarias promedio, que en países como Argentina o España rondan entre 30 y 50 kilómetros por día. El desafío aparece en los viajes largos, donde la planificación y la infraestructura de carga siguen siendo determinantes.
La autonomía prometida no es falsa, pero tampoco es una garantía absoluta. Entender la diferencia entre laboratorio y realidad es esencial para evaluar si un auto eléctrico se adapta —o no— a la vida cotidiana del conductor.
