Opinión
F1: Alpine perdió el rumbo y ahora no puede fallar
Alpine llegó al receso de Fórmula 1 superado por Racing Bulls y con un A526 que perdió competitividad frente a sus rivales. Las actualizaciones previstas para Zandvoort dejaron de ser una esperanza: están obligadas a funcionar.
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Alpine no perdió el quinto puesto del Campeonato de Constructores en Hungría. En Hungaroring simplemente terminó de entregar una posición que venía dejando escapar desde hacía varias carreras. Mientras Racing Bulls, Audi y Aston Martin avanzaron con sus desarrollos, el equipo francés se quedó esperando unas actualizaciones que ahora cargan con una responsabilidad enorme: recuperar el rendimiento y demostrar que en Enstone todavía saben hacia dónde quieren llevar el A526.
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El comienzo de la temporada había mostrado una realidad muy distinta. Alpine fue competitivo, consiguió resultados importantes y se convirtió en la referencia de la zona media. Pierre Gasly y Franco Colapinto encontraron oportunidades para sumar puntos y el equipo llegó a establecer una diferencia que parecía suficiente para defender el quinto puesto. Sin embargo, aquel margen comenzó a evaporarse cuando los demás incorporaron mejoras y el paquete estrenado por Alpine en Miami dejó de marcar una diferencia.
Racing Bulls sumó 25 puntos en las últimas cuatro fechas, mientras que Alpine apenas consiguió cuatro. No se trata de una casualidad ni de una sucesión de carreras desafortunadas. Es la consecuencia de dos programas de desarrollo que avanzaron en direcciones diferentes. Uno consiguió hacer progresar su auto; el otro perdió la referencia y comenzó a depender de sus pilotos para rescatar puntos en circunstancias excepcionales.
En Bélgica, Colapinto todavía pudo esconder parte del retroceso con una maniobra brillante sobre Gasly y Liam Lawson. Ese décimo puesto mantuvo a Alpine en el quinto lugar, pero también maquilló una caída que Hungría terminó exponiendo sin anestesia. Gasly finalizó 12º, Franco fue 15º y ninguno de los dos tuvo ritmo para pelear seriamente por los puntos.
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El fin de semana del argentino estuvo condicionado por el escaso rodaje del viernes, el accidente en la segunda práctica, una complicada primera vuelta y una estrategia que lo devolvió al tráfico en el peor momento. Todo eso influyó en su resultado, pero concentrar el análisis en Colapinto sería mirar el síntoma y no la enfermedad. Gasly tuvo una carrera más limpia y terminó apenas tres posiciones por delante, a una vuelta del ganador. El problema principal estaba en el auto.
Hungaroring castigó las debilidades del A526: falta de carga aerodinámica, poca estabilidad en el eje trasero y dificultades para controlar la temperatura de los neumáticos. Lo preocupante es que los compuestos nuevos tampoco corrigieron el déficit. Alpine podía cambiar la estrategia, adelantar o retrasar las paradas, pero ninguna decisión iba a generar el rendimiento que el auto no tenía.
La comparación con Aston Martin resultó especialmente incómoda. El equipo británico comenzó el campeonato hundido en el fondo de la parrilla, pero llevó a Hungría una profunda evolución y mostró una recuperación evidente. Fernando Alonso superó a Colapinto en el tramo final y le sacó más de 22 segundos en apenas nueve vueltas. No fue solamente una diferencia entre dos autos: fue la demostración de que, incluso durante una temporada compleja, todavía es posible corregir el rumbo.
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Por eso las actualizaciones previstas para Zandvoort ya no pueden evaluarse como un paso más dentro del programa de desarrollo. Alpine necesita un salto real y sostenido. No alcanza con encontrar dos décimas, mejorar durante un fin de semana o producir un paquete que funcione solamente en determinadas condiciones. El equipo debe recuperar carga, ampliar la ventana de funcionamiento del auto y ofrecerles a sus pilotos una plataforma más predecible.
También tendrá que demostrar que comprende por qué perdió competitividad. Incorporar piezas nuevas no significa necesariamente evolucionar. Una actualización puede cumplir los números del túnel de viento y, aun así, fracasar cuando llega a la pista. El verdadero examen será comprobar si las modificaciones resuelven las debilidades del A526 o apenas desplazan el problema hacia otro sector del auto.
Flavio Briatore reconoció que Racing Bulls hizo un trabajo mejor durante esta parte del campeonato. Es un diagnóstico honesto, pero ya no alcanza con admitirlo. Alpine cedió el quinto puesto y también permitió que Audi comenzara a acercarse. Si el próximo paquete no funciona, el equipo podría pasar de luchar por ser el mejor del resto a defenderse de estructuras que comenzaron el año mucho más atrás.
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Gasly y Colapinto también deberán ejecutar mejor, evitar errores y aprovechar cada oportunidad. Esa responsabilidad existe y no conviene esconderla. Pero ningún piloto puede compensar durante media temporada un auto que dejó de evolucionar. Alpine perdió el rumbo en Enstone y deberá recuperarlo allí.
Las actualizaciones de Zandvoort marcarán mucho más que el futuro inmediato del A526. También medirán la capacidad técnica y de reacción de un equipo que comenzó el año mirando hacia adelante y llegó al receso observando cómo lo pasaban sus rivales. Si las piezas funcionan, Alpine todavía estará a tiempo de recuperar el quinto puesto. Si fallan, esta vez las miradas no se posarán sobre Gasly ni sobre Colapinto, sino sobre quienes decidieron el camino técnico del auto.