Fórmula 1
F1: el piloto argentino que conoció el lado b de Senna: “Era un distinto”
Enrique Mansilla habló con Carburando y contó como era la personalidad de Ayrton Senna, dentro y fuera de la pista. Los detalles, en la siguiente nota.
Enrique Mansilla, piloto argentino, compartió pista junto con Ayrton Senna dentro de la Fórmula Ford, categoría en la que fueron rivales a principio de los años 80’. “Quique” dialogó en exclusiva con Carburando y dio detalles sobre como era la personalidad del recordado tricampeón brasileño de Fórmula 1.
“Ayrton Senna era una excelente persona, un chico pensante, refinado, bien educado, éramos grandes compañeros. Pero bueno, cada cual corría como le parecía, y él introdujo al automovilismo hábitos del karting y yo fui el primero que lo vio. No estaban vistos en el automovilismo, si en el kartismo. Esto lo entiendo después de muchos años, porque ahora se corre así. En ese momento hubo situaciones que empezaron a molestar. Llegó un momento que yo hice lo que él y no le gusto”, explicó.
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Ambos fueron compañeros en Van Diemen, sin embargo, esto no fue un impedimento para crear una lucha constante en el asfalto: “El problema era que a él le encantaba toquetearte, empujarte, meterte la rueda entre las dos ruedas para intimidarte y pararte. Yo que me crié, automovilísticamente hablando, en Inglaterra, eso no se hacía. A mí me enseñaron a correr al milímetro, pero sin tocar, y él era ‘toquetón’. Llegó un momento que empecé a hacerlo", manifestó.
“El día de Mallory Park le tocó perder y no le gustó, y ahí fue cuando se armó ese episodio, feo, porque la gente nos miró como diciendo ‘estos sudacas hacen cosas raras’. Eso mostró un ángulo de su personalidad, porque pasó con Schumacher y Prost, de otra manera. Era una persona bárbara, pero con el casco puesto era un vikingo”, siguió para reafirmar como era su relación.
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“Era un resiliente, perseverante. Una persona que nunca cesó, él iba para adelante. Interesante, una de esas personas que son increíbles y tienen talentos ocultos que no son normales, era un distinto. Tenía estas cosas de la religión que él creía y lo acompañaba. Era muy privado, si no fuese porque su novia de ese momento y mi esposa eran amigas, él no se juntaba con nadie. Se la pasaba con sus libros y meditación, por eso entraba en ese trance que él dice que entraba”, dijo para culminar.
