Límite de Pista
Salud y bienestar: cómo ganarle a los resfriados en la transición al otoño
El fin del verano trae consigo mañanas frescas y tardes cálidas, un escenario ideal para los virus estacionales. Expertos explican por qué nos enfermamos en esta época y cómo fortalecer las defensas antes de que lleguen las bajas temperaturas.
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Salud y bienestar: cómo sobrevivir al "otoño traicionero" sin enfermarse en el intento
El calendario marca que el otoño está a la vuelta de la esquina, pero el clima parece no haberse enterado del todo. Vivimos semanas de amplitud térmica extrema: salimos de casa con una campera liviana a las siete de la mañana, sufrimos el calor del mediodía y volvemos a sentir el rigor del viento al caer el sol. Este "sube y baja" del termómetro es mucho más que una incomodidad logística para elegir el vestuario; es el caldo de cultivo perfecto para los resfriados y las afecciones de las vías respiratorias superiores.
¿Por qué nos resfriamos cuando cambia el tiempo?
Existe el mito de que "el frío te enferma". Sin embargo, el culpable no es el frío per se, sino cómo reacciona nuestro organismo ante él. Cuando pasamos de un ambiente cálido a uno frío de forma brusca, se produce una vasoconstricción en las mucosas de la nariz. Esto reduce el flujo de glóbulos blancos hacia la zona, dejando nuestras defensas locales momentáneamente "fuera de servicio".
A esto se suma que, con los primeros frescos, tendemos a cerrar las ventanas y agruparnos en espacios cerrados, lo que facilita que los virus —como el rinovirus, principal causante del resfriado común— salten de persona a persona con total libertad.
Estrategias de prevención: Más allá del abrigo
Para evitar caer en cama mientras el paisaje se tiñe de ocre, es fundamental atacar en tres frentes: el entorno, la alimentación y los hábitos de higiene.
1. La regla de la "Cebolla" y la ventilación
La clave no es usar un tapado pesado, sino vestirse en capas. Esto permite adaptar la temperatura corporal sin sufrir choques térmicos. Tan importante como esto es mantener la ventilación cruzada. Aunque el aire esté fresco, renovar el oxígeno en hogares y oficinas durante al menos 15 minutos reduce drásticamente la carga viral en el ambiente.
2. Blindaje nutricional
El otoño es el momento de preparar el cuerpo. No esperes a estar estornudando para buscar Vitamina C.
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Cítricos y color: Incorporá naranja, pomelo, kiwi y pimientos rojos en tu dieta diaria.
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Hidratación constante: El aire del otoño suele ser más seco. Mantener las mucosas hidratadas bebiendo agua (o infusiones calientes) es la primera barrera física contra los virus.
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Zinc y Vitamina D: El zinc (presente en frutos secos y semillas) ayuda a la replicación celular de las defensas, mientras que la Vitamina D es clave para el sistema inmune, especialmente cuando empezamos a recibir menos luz solar.
3. Higiene: El hábito que no pasa de moda
Tras la pandemia, aprendimos la importancia del lavado de manos, pero con el tiempo hemos relajado la guardia. El rinovirus puede sobrevivir horas en superficies como picaportes o barras del transporte público. El uso de alcohol en gel y evitar tocarse la cara sigue siendo la medida más barata y efectiva.
¿Resfriado o algo más? Cuándo consultar al médico
Es vital aprender a distinguir un cuadro leve de uno que requiere atención profesional. Un resfriado común suele presentar:
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Congestión nasal y estornudos.
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Dolor de garganta leve.
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Tos seca.
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Ausencia de fiebre alta (generalmente no supera los 37.5°C).
Si aparece fiebre persistente por encima de los 38°C, dificultad para respirar o un dolor muscular extremo, es momento de acudir a una guardia. La automedicación con antibióticos es, en este contexto, un error grave: los resfriados son virales y los antibióticos solo atacan bacterias, por lo que usarlos sin control solo genera resistencia bacteriana a futuro.
El factor descanso
Por último, no subestimes el poder de una buena noche de sueño. Durante el descanso profundo, el cuerpo produce citoquinas, proteínas que el sistema inmunitario utiliza para combatir infecciones. Si el cambio de estación te encuentra estresado y sin dormir, le estás abriendo la puerta al virus sin resistencia alguna.
El otoño es una estación hermosa para disfrutar, siempre y cuando no nos tome por sorpresa. Con un poco de planificación y escuchando las señales de nuestro cuerpo, el cambio de clima será solo una anécdota meteorológica y no una cita obligada con el termómetro y el pañuelo.