Dakar
"Fue una estupidez", las divertidas anécdotas de Spataro cuando compartió el Dakar con Fontana y Silva
Emiliano Spataro pasó por Carburando Radio y recordó cómo fueron las primeras incursiones de los tres pilotos en el Dakar mientras estuvo en Sudamerica.
- El bonaerense dio detalles inéditos de las vivencias que pasaron durante esas competencias.
-
TC: el Bocha Ciantini, sobre la sanción por el caso Lugón: "Me parece sumamente disparatado"
-
F1: "Me hiciste el nene más feliz del mundo", el emotivo mensaje para Colapinto
-
F1: las claves del Road Show de Franco Colapinto en Buenos Aires, ¿Dónde conviene ubicarse?
Emiliano Spataro visitó los estudios de Carburando Radio y habló sobre distintas etapas de su carrera deportiva. El piloto de Zona Sur le dedico un momento especial a las amistades que cosechó dentro del automovilismo y lo relacionó con la experiencia que tuvo cuando desembarcó en el Dakar, al momento que la carrera estaba en Sudamérica.
Leer además: ¿Cómo será la transmisión del Súper Challenge del TCR South America en Interlagos?
“Tengo muchos amigos en el automovilismo y a medida que pasa el tiempo, uno ya es más grande y menos competitivo, tenes más amistades. Un ejemplo es con Norberto Fontana, con quien antes nos llevábamos a los chispazos y ahora estamos bárbaro. Las cosas van cambiando a medida que uno va cumpliendo años”, comenzó Spataro.

Al ser consultado sobre aquella incursión en el Dakar, el oriundo de Lanús contó distintas anécdotas. “Hicimos el Dakar junto con Norberto y el Pato (Silva). No fue una locura, fue una estupidez, porque lo encaramos como si fuera algo sencillo. Tengo una anécdota de lo que fue la primera reunión de pilotos y nos dieron el roadbook, que lo necesitas hasta para saber donde vas a largar. Yo estaba colgado de la palmera y le dijo a Fontana que me había olvidado de agarrar el libro de ruta y me dijo, tomá el mía, yo no lo sé leer. Así arrancamos, no sabíamos ni para dónde ir”, expresó.
Leer además: El sentimental recuerdo de Spataro sobre su paso por el Dakar
Y agregó: “El primer y segundo Dakar los tres la pasamos mal porque los autos eran muy de mierda. Cuando decidimos encarar la carrera, fuimos a buscar el auto más barato de la especialidad. Fuimos a buscar a Holanda unos buggy y nos preparamos poco tiempo porque los tres corríamos en tres categorías en ese momento. La primera etapa el enlace salía del ACA e íbamos por ruta hasta Victoria, salí a las 6 de la tarde y llegué a las 3 de la mañana porque rompí una homocinética y el embrague y ni siquiera habíamos tocado la tierra”
Aprender a navegar y lidiar con la Amarok
La aventura de la competencia tuvo distintos matices para Spataro, quien en las primeras ediciones debió lidiar con un auto de baja calidad y con la experiencia. “Elegimos el auto más barato con jaula porque podíamos habernos subido a un cuatriciclo, pero no queríamos lastimarnos, ya que al mes de terminar el Dakar arrancaba la temporada de automovilismo. Lo peor era que había que navegarse uno mismo, hubo una etapa en Chile donde estaba cansado de perderme todos los días, seguí a quien salió adelante mío y que pasó, se perdió”, señaló.
Leer además: ¿Qué pilotos están al límite del apercibimiento en el TC?
Y siguió: “En el Dakar yo arranqué barriendo y terminé arriba de un auto competitivo, en la primera carrera paraba a sacar fotos y el estrés era saber si el auto te podía llevar a terminar cada día, después no te preocupaba nada. En el segundo, fue medio similar porque la Amarok era mala y cuando fuimos a Perú, en el asfalto la camioneta viajaba a 150km/h y veníamos por la playa, teníamos que subir las dunas y cuando las encaramos, le digo a mi navegante ‘esto, ahí no sube’ y nos encajamos enseguida. Era una basura esa camioneta, iba despacio y se rompía seguido”.
Para cerrar, Spataro recordó momento divertidos de aquella travesía por el continente. “En el primer Dakar a Fontana lo gastábamos porque con Silva veníamos donde llevar repuestos y le decíamos a Norberto ¿Enano donde vas a llevar la bolsa de carbón y la parrilla? Llevas comida como para pasar el rato, con el buggy penábamos porque era bajo y largábamos tan atrás, que los de adelante te trillaban el camino y vos venías todo tiempo en el polvo. Uno de los días venía con un hambre que me moría y saque una banana que tenía pegada en uno de los caños de la jaula. La voy a comer y el buggy pega abajo y la tierra la ensució toda, así que no quedó otra que comerla la fruta porque era eso o nada”, concluyó.
